Adiós al Capitán Gato (Sergio Jiménez 1937-2007, el primero de la izquierda)Con la noticia del fallecimiento del actor y maestro de actuación Sergio Jiménez, aprovecho para, en su honor , hacer una entrada mas de
MIS PELICULAS DE CULTO.
En esta ocasión es una película mexicana, única dentro de su género, con un reparto irrepetible y una ambientación increíble y en donde hizo su debut este actor en un papel memorable.
¿Saben? No se si sea por ese trauma nacido de la derrota y la humillación que fue conquista española, que tenemos grabado en los genes, pero parece que inconscientemente (o de plano con conocimiento de causa) rechazamos todo lo Mexicano, asumiendo que es de mala calidad, oportunista y chafa, y, sobretodo, al Cine Nacional.
Y si, hay mucha mierda chafa y oportunista, pero de eso hay en todo el mundo y en todos los aspectos de las artes. ¿Cuántas veces no hemos estado cambiando canales y llegamos a una película y decimos “Guacala, es mexicana”? ¿Malinchismo? ¿Triste Realidad? O simplemente falta de información…
Claro que no todo es Capulina, La India Maria, los albañiles albureros y las ficheras calientes, hay verdaderas joyas que no le piden nada a nadie y que ni siquiera se esfuerzan en parecer “Cine de Arte”, que en lo personal, creo que es una de las razones por la cual el cine nacional esta en crisis, de unos años acá se hace un puñado al año de películas mamonas y presuntuosas que buscan atención de los festivales y ceremonias de premiación, y se olvidan del publico en general u ofrecen una débil opción de entretenimiento copiando, como siempre, las formulas ya probadas.
En 1966, el director Juan Ibáñez (que después co-dirigiría las 4 películas que hizo en México Boris Karloff) dirigió su propio guión, que escribió junto con el mismísimo Carlos Fuentes, de una película originalmente llamada “Fuera del Mundo” pero que se termino llamando como la conocemos:
“Los Caifanes”
Y no, no creo que haya relación alguna con Sabo Romo o Saúl Hernández, a menos que hayan sacado de esta película el nombre del grupo.
Rompiendo totalmente el molde de sus producciones contemporáneas y presentando una imagen entre lo real y lo fantástico de una Ciudad de México antes de la crisis estudiantil del 68, cuando no era un crimen ser joven, con todos sus rincones de luz y de oscuridad, de opulencia y miseria, de sueños rotos y promesas incumplidas, en donde en rico y el pobre, por una noche, conviven, ríen, lloran, viven, mueren, cantan.
Es la historia de los jóvenes ricachones Paloma (Julissa, como una especie de Holly Golightly de Las Lomas, refinada y elegante, pero con un lado salvaje y un erotismo a flor de piel que pude explotar en cualquier momento) y el Lic. Jaime de Landa ( Enrique Álvarez Félix en el mejor papel de su vida, y como toda su carrera se la paso imitando a su madre, Maria Félix, el papel de júnior prepotente, orgulloso y clasista le queda que ni mandado a hacer) . Ambos son novios y se escapan de una “aburrida” fiesta de fin de año de la alta sociedad para hacer algo alocado y meterse un faje en un automóvil que encontraron abierto.
Pero ese automóvil tiene dueño, o más bien dueños.

El vehículo en cuestión pertenece a un grupo de mecánicos y amigos de clase popular y mas bien rasposa, que buscan divertirse en la ciudad esa noche: El Mazacote (Eduardo López Rojas) El Azteca (Ernesto Gómez Cruz) El Joven Estilos (El cantante y compositor Oscar Chávez, en su debut cinematográfico. Cosa curiosa, en sus inicios como que lo quisieron hacer una especie de estrella juvenil onda Cesar Costa o algo así porque hasta una telenovela hizo) y por supuesto, su líder, El Capitan Gato (Sergio Jiménez) todo el chamarra de cuero y cigarrillo colgando de los labios como un Marlon Brando del Petatiux.
La desconfianza inicial se convierte, si no en amistad, en complicidad para salir del hastío y la monotonía y recorrer así el D.F. haciendo todo tipo de desmanes (vistiendo a la Diana Cazadora con ropa robada de un tendedero, enfrentando su propia mortalidad y burlándose de ella en un Velatorio ) y visitando lugares tan reales que parecen imaginarios ( un cabaret, una fonda en donde aprovechan la decadente escena de un Santa Claus borracho interpretado por Carlos Monsivais para irse sin pagar , los laberínticos pasillos de una vecindad en donde el Estilos y Paloma tienen un apasionado, pero breve y sugerido encuentro sexual).
Bebiendo, fumando, escapando de la policía y de ellos mismos, cuestionándose su propia y efímera estancia en el mundo con sabiduría popular y urbana, por una noche, todos son Caifanes, todos son iguales.
Pero la noche como la amistad, se desvanece, y al llegar el amanecer con el llega la realidad, la confrontación, las diferencias marcadas, los celos, los rencores y la separación de un par de amantes que jamás estarán juntos, pero que siempre tendrán un recuerdo de esa noche que estuvieron fuera del mundo.
Como todas y cada una de las películas que considero de culto personal, procuro verla cuando puedo, pero creo que aun nadie la ha sacado en DVD(o no la he buscado bien, claro). Y por supuesto, cada vez que la veo me gusta mas y cada vez le encuentro algún detalle nuevo. Es lo que me da coraje, aquí casi no acostumbran sacar DVDs remasterizados o con extras, esta quedaría de poca madre.
¿Saben? No se por que siento que esta película haría una Opera-Rock fantástica…
Si tienen la oportunidad de verla (lo mas seguro que la pongan es estas semanas como “homenaje” a Sergio Jiménez) veanla, y si ya la vieron, ¿a poco no es la neta?

“Voy a buscarte…voy a encontrarte…voy a llevarte ...
Fuera del mundo, fuera del mundo, fuera del mundo ...
Tú y yo…
Nosotros dos…
Ahora…
Aquí…
Fuera del mundo, fuera del mundo, fuera del mundo…"
Nos leemos